lunes, 30 de mayo de 2011

Personajes de la Edad Moderna (III)

Con un poquito de retraso pero ya llegó. Os dejo aquí la vida del Rey español Felipe V.


Felipe V
*Felipe V: Felipe de Borbón nace el 19 de noviembre de 1683 en Versalles. Hijo de Luis, el Gran Delfín de Francia y de María Ana de Baviera; y nieto de Luis XIV de Francia, “el Rey Sol” y María Teresa de Austria (hermanastra de Carlos II).

Carlos II de España iba a morir sin descendientes y, alrededor del trono, surgían nombres de posibles candidatos a ocuparlo. Para evitar un conflicto de sucesión se firma el Primer Tratado de Partición de La Haya (1698) en el que se acuerda como heredero a José Fernando de Baviera, quien reinaría sobre los reinos peninsulares, Cerdeña, países Bajos y América. Francia se quedaría con Guipúzcoa, Nápoles y Sicilia; y Austria anexaría el Milanesado. El acuerdo estaba claro, pero en 1699 muere José Fernando, lo que lleva a firmar un nuevo tratado, esta vez sin opinión de España. Se considera heredero legítimo al Archiduque Carlos, quien gobernaría en la Península, los Países Bajos y Las Indias; para Francia quedaría Nápoles, Sicilia y Toscana; Para Leopoldo, duque de Lorena, quedaría Milán, a cambio de ceder Lorena y Bar a Francia.  Pero el moribundo rey español no estaba de acuerdo en dividir el Imperio Español entre las monarquías europeas y, a su muerte, el uno de noviembre de 1700, deja nombrado como heredero a su sobrino-nieto Felipe.

El 16 de noviembre Luis XIV se apresura a presentar a Felipe ante la corte y, según los textos, le dice a su nieto: “Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa”. El 4 de diciembre Felipe V abandona Versalles y parte para Madrid, donde entrará con honores el 22 de enero de 1701.  Los problemas pronto se le empiezan a acumular: en París aún se conservan unas cartas que recogen su derecho al trono francés, pudiendo coronarse en algún momento de su vida Rey de España y de Francia; Luis XIV además envía tropas francesas a los Países Bajos Españoles, posicionándose en Europa; fallece Jacobo II de Inglaterra y Luis XIV reconoce a Jacobo Estuardo como nuevo rey, teniendo un enfrentamiento con Guillermo III de Inglaterra; y por último, Felipe V se había traído con él un grupo de franceses que se ocuparían de la administración española desde Madrid, lo cual no gustó en el país.

El Emperador Leopoldo I de Habsburgo, ante la posibilidad de un poder tan inmenso en Europa si Felipe adjuntaba las dos coronas, se niega a reconocerlo como Rey de España, proponiendo al Archiduque Carlos de Austria, su hijo, como heredero al trono. Para afirmar la soberanía de su hijo firma un pacto con Inglaterra, Provincias Unidas, Dinamarca y Austria, conocido como el Tratado de La Haya en 1701. Francia por su parte también firma el Tratado de Versalles con Baviera. A su vez Felipe V y su hermano Luis se casan con María Luisa Gabriela y María Adelaida de Saboya, ambas hermanas y con las que en teoría, se estrechaban lazos entre Francia, España y Saboya.

En 1702 la Gran Alianza de Haya declara la guerra a Francia y España, dando comienzo a la Guerra de Sucesión Española (1702-1714).

-Guerra de Sucesión Española (1702-1714):

Francia invade el norte de Italia haciendo frente por parte de los austriacos Eugenio de Saboya, quien bate al mariscal francés Catínat en la batalla de Carpi y a Villeroy en la Batalla de Chiari. Cuando Eugenio de Saboya llega a Milán, no la conseguirá. En 1702 las tropas austriacas atacan Cremona y hacen prisionero a Villeroy. Le sustituye entonces el Duque de Vendôme.

Los partidarios de Leopoldo I atacan los principados de Colonia y Brunswick, toman el Rin superior y siguen la estrategia de intentar incomunicar Baviera y Francia. El día 9 de septiembre de 1702, los austriacos conquistan Lorena y los franceses se ven obligados a retroceder detrás del Rin.

Felipe V, por su parte y empujado por su abuelo y por su esposa, desembarca en Nápoles con la intención de pacificar las Dos Sicilias y dirigirse a Milán, donde se unirá al ejército del Po, dirigido por el Duque de Vendôme. Se libra entonces la batalla de Santa Vittoria, en la cual el ejército del general Visconti es aplastada por la causa borbónica. En contraposición, los ejércitos proaustriacos derrotan en Luzzara, en una batalla sanguinaria, al ejército del Po. Desde allí, Felipe, cansado y melancólico, decide volverse a Cataluña. Había escrito casi todos los días a María Luisa Gabriela, quien a su vez informaba fielmente al pueblo de los avances de la guerra. Felipe V desembarcaría en Cataluña, para dirigirse después a Aragón y de allí a Madrid, donde entraría entre vítores y honores el 13 de enero de 1703.

Durante su ausencia, en 1702, España había sufrido algún intento de invasión desde el cabo de Cádiz, que fue combatido por un ejército financiado por la Regente María Luisa Gabriela y el Cardenal Portocarrero, quienes usaron sus fondos privados para invertirlos en este batallón. El ejército resultó muy válido y los proaustriacos tuvieron que retirarse, intentando una nueva incursión por la Ría de Vigo. Allí pensaban hundir una flota española que venía cargada con plata de las Indias, pero el plan llegó tarde, pues cuando hundieron la flota, la mayor parte del cargamento ya se encontraba en tierra. Este ataque se conoce como la Batalla de Rande.

Por otro lado, el Duque de Borgoña tiene que retirarse del frente europeo, pues el Duque de Marlborough (conocido por la canción infantil de Mambrú se fue a la guerra) había impuesto su superioridad militar haciéndose con Alsacia. Por su parte los bávaros consiguen un ligero avance ganando Ulm y Memmingen.

En verano de 1703 Saboya y Portugal se unen a la Gran Alianza. La presencia de Saboya en este tratado supone un duro golpe para María Luisa Gabriela, ya que era hija del Duque de Saboya, sintiéndose por ello traicionada. Sin embargo, el Duque tenía claros sus fines, llegar a conseguir un trato de realeza y expandir sus territorios. El emperador Leopoldo I, reforzado por casi todas las potencias europeas, cree que es el momento de nombrar a su hijo Carlos III de España (no confundir con Carlos III de Borbón, hijo de Felipe V). El 4 de mayo de 1704 Carlos desembarca en Lisboa apoyado por el rey portugués Pedro II, con la intención de ser reconocido en Madrid como el nuevo Rey de España. Sus primeros movimientos fueron hacia Extremadura, intentando tomar Ciudad Rodrigo. Allí les hace frente un ejército realista al mando del duque de Berwick, de originalidad inglesa pero que pertenecía a los ejércitos de Luis XIV de Francia.

Inglaterra tiene a su vez unos planes propios, casi paralelos, que consistían en utilizar el desgaste de las potencias y el reparto de los dominios conseguidos, para apoderarse de ciertas zonas estratégicas interesantes. Así lo intenta con Barcelona, que resiste a la llegada inglesa y, finalmente, se moverán hasta Gibraltar, la cual asedian y termina rindiéndose sin presentar mucha batalla.

En Europa, Luis XIV había sufrido una terrible derrota en la que perdió a 40.000 de sus hombres, conocida como la batalla de Höchstädt.

Los aliados siente que su poder y el apoyo recibido aumenta por momentos y el Archiduque cambia la estrategia, dirigiéndose ahora hacia Aragón, entrando por Barcelona. Los catalanes no guardaban un buen recuerdo de los franceses desde que en 1648 salen escaldados en la Paz de los Pirineos; además los Borbones representaban el centralismo administrativo, político, judicial, frente a la casi libertad autonómica que había con los Austrias, que respetaban los usos y costumbres de cada zona. Así pues, los catalanes se configuraban como un buen apoyo al candidato austriaco. Fernández de Velasco, gobernador en Cataluña, sin embargo estaba de acuerdo con la idea del centralismo y en 1705 tiene que hacer frente a una revuelta popular que le propone salir del poder o perder la vida.  La Corona de Aragón no tarda en reconocer a Carlos III como nuevo rey y Barcelona se consolida como la nueva capital del Reino. Solo Alicante y Rosas permanecerían fieles a Felipe V, quien junto con el Mariscal Tessé se desplazan a Barcelona y la sitian en 1706.

Aprovechando la presencia de las tropas borbónicas en el norte, los anglo-portugueses sitian Badajoz, Plasencia, Ciudad Rodrigo, Salamanca y avanzan con paso firme y ligero hacia Madrid. Felipe V decide suspender el sitio de Barcelona y volver a Madrid pasando por Burgos. La Reina recibe la orden de trasladarse a Burgos por su seguridad, acompañada siempre de la inestimable compañía de la Princesa de los Ursinos, quien tendrá que empeñar parte de su dote para poder sobrevivir con María Luisa Gabriela. En Burgos, pasarán una temporada de penuria, que se verá agravada con la deserción de algunos de sus hombres que consideraban fiables, como el Marqués de Santacruz, almirante que se pasa al bando austriaco. En Zaragoza Carlos III es aclamado como nuevo Rey y Tarazona y Jaca serán las siguientes en caer. De allí se traslada a Madrid, donde entra el 29 de junio para ser proclamado rey. El recibiendo no es muy agradable.

En el resto de Europa, el Duque de Marlborough se hacía con casi la totalidad de los Países Bajos Españoles, haciendo 15.000 soldados prisioneros. El duque de Saboya toma Milán y Eugenio de Saboya conquista Nápoles. Luis XIV de Francia escribe a su nieto ante esta situación aconsejándole abandonar la guerra. Sin embargo, en España, Felipe V era adorado por los castellanos y, extremeños y castellanos no dudan en formar ejércitos de voluntarios para echar a los aliados del territorio nacional. El Duque de Berwick, junto con un cuerpo expedicionario, forma coalición con los voluntarios, echando a los austriacos sin apenas combatir. Madrid por su parse te subleva y Carlos tiene que replegarse a Valencia.

El 4 de octubre de 1705 Felipe V regresa a Madrid a petición popular, siendo aclamado con vítores y alabanzas. Berwick además reconquista Elche, Orihuela y Cartagena, consiguiendo 12.000 prisioneros. El 25 de abril de 1707 se libra la Batalla de Almansa, una de las más destacables de la Guerra de Sucesión y una de las victorias borbónicas que sentencian la solución final. Los aliados se retiran y los  borbónicos toman Valencia, Zaragoza y Lérida. La consecuencia más importante de Almansa es el encargo que Felipe V hace a tres de sus consejeros; estos deben aplicar una reforma que consiga la unificación de España, poniendo fin a los fueros de Valencia y Aragón. Se redactan así los Decretos de Nueva Planta. En Cataluña, por su parte, se emplea el escarnio público con represalias humillantes para castigar los levantamientos y la Catedral pasa a ser un cuartel general provisional.

Felipe V
Entre 1708 y 1709 la causa borbónica recupera Tortosa y Alicante, aunque perderán Cerdeña y Menorca. Luis XIV sufre en Europa tremendos desastres políticos, primero intentando restaurar a los Estuardo en Escocia, después perdiendo los territorios italianos y por último cuando el Papa reconoce a Carlos de Austria como Rey de España. Así que decide negociar una paz con los aliados. En esos momentos, la Princesa de los Ursinos, dama de compañía de la reina de España, destapa una conjura de los Duques de Orleans y Borgoña contra Felipe V. El Rey pide a su abuelo independencia para reinar, suponiendo ello el fin del embajador francés en España y rompiendo Felipe con el Papado, hasta el punto de expulsar al nuncio de Madrid. Felipe V escribirá a Luis XIV con sus pensamientos: Tiempo hace que estoy resuelto y nada hay en el mundo que pueda hacerme variar. Ya que Dios ciñó mis sienes con la Corona de España, la conservaré y la defenderé mientras me quede en las venas una gota de sangre; es un deber que me imponen mi conciencia, mi honor y el amor que a mis súbditos profeso.

En 1710 Carlos recupera Zaragoza y vuelve a entrar en Madrid. La ciudad estaba desértica y el recibimiento fue frío. Felipe se retira a Valladolid. Los grupos de voluntarios castellanos se organizan en “cuerpos francos”. Felipe V y el Duque de Vendôme marchan sobre Madrid sin batallar. Carlos se retira a Barcelona saqueando por el camino todos los pueblos que se encontró. Las Guerras de Brihuega y Villaviciosa de Tajuña suponen el fin del ejército austriaco que se encontró con un gran rechazo del pueblo castellano. En 1711 Felipe V recuperará Zaragoza y el ejército de Luis XIV toma Gerona. Ese mismo año muere el Emperador José I y el Archiduque Carlos; a la par muere el Gran Delfín de Francia quedando Felipe V un poco más cerca del trono francés. Sin embargo, el nuevo puesto de Carlos como Emperador suponía la unión del Imperio Austriaco y del trono español, lo que era un gran peligro político por el gran poder que suponía en Europa. Así los estados europeos reconocen a Felipe V como Rey y comienzan conversaciones secretas entre Francia e Inglaterra (entre otras cosas en el pacto Inglaterra se queda con Menorca y Gibraltar) en Utrecht en 1712. Inglaterra pedía que quedasen separadas claramente las coronas de Francia y España.

En España continuaban ciertos problemas en Barcelona. Isabel Cristina, esposa del actual Emperador, era apoyada por el pueblo catalán. El 9 de noviembre de 1712 Felipe V renuncia a sus derechos al trono francés, firmándose la paz y la amistad con Inglaterra el 27 de marzo de 1713 en el Tratado de Utrecht. En este, los Países Bajos Católicos, Nápoles, Cerdeña y Milán se quedarían para Carlos VI de Alemania si renunciaba al trono, pero no lo hizo. El Duque de Saboya se anexiona Sicilia. Inglaterra se queda con Menorca, Gibraltar, Terranova, Acadia, Isla de San Cristóbal (en las Antillas) y la Bahía de Hudson, además de conseguir los privilegios del derecho de asiento (trata de esclavos negros).  El 6 de mayo de 1714 se firma la paz entre los franceses y los alemanes.

El Tratado de Utrecht trataba además la evacuación de Cataluña de forma secreta. En 1713 la Emperatriz alemana embarca hacia su patria con la excusa de “asegurar la sucesión” al trono alemán, quedando en su lugar el virrey Starhemberg, quien, se supone, defendería los intereses del pueblo y los derechos del Emperador. Starhemberg iría a una reunión con Felipe V para negociar la capitulación de Cataluña, pedir una amnistía para todos los sublevados y que se respetasen los privilegios en Cataluña; sin embargo Felipe V fue inflexible y aunque aceptó la amnistía, los fueros no serían respetados. El 22 de junio el virrey entrega Tarragona y embarca en secreto con sus soldados, abandonando Cataluña en dirección a Alemania. La Junta de Brazos se reúne con la intención de hacer una defensa desde el pueblo. El Duque de Pópoli, por parte borbónica, será el que someta a las ciudades y bloquee la región por mar. En este panorama, muere la reina María Luisa Gabriela, en 1714, suponiendo un duro golpe para Felipe V, quien meses después retoma las negociaciones con los catalanes, las cuales terminan con el bombardeo y asedio de Barcelona. El 12 de septiembre capitula Barcelona y se disuelven la Generalitat y el Consell de Cent. José Patiño se pone al frente de la Real Junta Superior de Justicia y Gobierno.

-Política interior:  

Los primeros años de gobierno de Felipe V fueron dirigidos por franceses llegados desde el mismísimo Versalles y recomendados por Luis XIV de Francia. Poco a poco el gobierno fue ocupándose por ministros españoles y disolviendo la presencia francesa en los puestos más relevantes. Además se pondría fin a los consejos, quedando solo como útil el Consejo de Castilla, creándose en su lugar las Secretarías de Estado y Despacho. Además el centralismo y la unificación serán temas claves y primordiales en este reinado, creándose un Estado moderno a partir de los Decretos de Nueva Planta que se imponen paulatinamente en Aragón y Valencia (1707), Mallorca (1715) y Cataluña (1716). Así queda establecido el mismo modelo jurídico, político y administrativo que el de Castilla para todas las regiones, excepto para las Vascongadas, Navarra y el Valle de Arán (en territorio catalán), que mantienen sus privilegios como gracia concedida por Felipe V por el apoyo de estas zonas a la causa borbónica.

El Estado se organiza en capitanías generales y audiencias que serán leales a Madrid. Además se crean Intendencias económicas y financieras.  Luchará contra la corrupción y creará nuevos impuestos que reaviven la economía. También pondrá en práctica el intervencionismo de Estado, sobre todo en agricultura y manufacturas que pasan a considerarse “reales”.

Tampoco olvidó una renovación cultural y artística, que siempre supone un buen mecanismo de propaganda, por lo que manda edificar el palacio Real de La Granja de San Ildefonso, levantar el palacio Real de Madrid y ampliar el Palacio Real de Aranjuez, el cual usaba como pabellón de caza. Fundará la Real Academia Española y la Real Academia de la Historia.

Se reconstruye el Ejército y la Armada, poniéndose fin a los tercios, y creándose en su lugar las brigadas, regimientos, batallones, compañías y escuadrones, al estilo francés. Además se renuevan uniformes y armas.

Las reformas más importantes fueron:

-En política y administración: creó una administración pública por cuenta del Estado, así como las intendencias. Contrató a funcionarios profesionales y sustituirá a los funcionarios incompetentes. Moderniza la administración creando nuevas leyes claras, pidiendo una rendición de cuentas periódica y una fiscalización permanente. Se pone fin a las ordenanzas “acatadas, mas no cumplidas” muy populares con los Austrias, que son sustituidas por el “obedezco, cumplo e informo de haberlo hecho con rapidez y exactitud”.  Tampoco olvida a la iglesia, limitando el poder del arzobispado y el obispado.

-En economía fortalece las actividades mercantiles recuperando el comercio de ultramar y combatiendo el contrabando; mejorará el sistema fiscal aplicando más impuestos y más aduanas; y desarrolla medidas mercantilistas como la prohibición de importar o exportar ciertos productos y reanimar el comercio colonial.

-En educación, la universitaria pasa a manos del Estado en cierta medida y se crean colegios mayores.

-Política exterior

Tras la muerte de María Luisa Gabriela, Felipe V casará con Isabel de Farnesio quien, junto al ministro Giulio Alberoni, dirigirán la política exterior española durante un tiempo.

En Francia la muerte de Luis XIV hizo ascender a Luis XV, su bisnieto, con el Duque de Orleans como regente. En España se rechazan los tratados de Utrecht y Rastatt con la idea de recuperar los territorios italianos. En 1717 e toma Cerdeña y se invade Sicilia. Gran Bretaña, Francia, Holanda y Austria firman la Cuádruple alianza que pone fin a la armada española en Cabo Pesaro.

Tras estos acontecimientos y posiblemente sin muchas fuerzas debido a algún altibajo emocional de los que sufría constantemente el rey Felipe, éste publica un decreto el 10 de enero de 1724 en el que abdica en su hijo Luis I de España (primer hijo de María Luisa Gabriela). Felipe se retira a La Granja durante unos meses, pues unos 7 meses después Luis I muere y Felipe V, animado por Isabel, retoma el cargo, nombrando a Fernando príncipe de Asturias.

En 1725 se firma la paz y una alianza con Carlos VI de Austria, el Tratado de Viena, con el que Carlos renuncia completamente por fin a las aspiraciones españolas y Felipe renuncia a Italia y Países Bajos.

En 1726 se inicia una guerra hispano-británica por las ventajas del tratado de Utrecht, saliendo a la luz la Liga de Hannover, de distintas potencias europeas, quienes reconocen el Tratado de Utrecht como válido. Patiño reorienta entonces la política consiguiendo en 1733 que se firme el Primer Pacto de Familia, entre Francia y España. Carlos, príncipe español y futuro Carlos III de Borbón (primer hijo que tuvo con Isabel), recupera en Italia algunos territorios como Piacenza, Parma, Toscana y Nápoles (1732-34).

Por mar tampoco anduvo tranquila la cosa, pues España intentaría recuperar el dominio en el Atlántico y el Mediterráneo Occidental, y ganar terreno a la presencia británica y holandesa que tan famosa comenzaba a ser en esos momentos.

Fernando VI
En 1742, Felipe V y Cristian VI de Dinamarca, firman el Tratado de San Ildefonso, de navegación y comercio que durará hasta el 53. En 1743, José Campillo y Cossío, consigue que se lleve a buen término el Segundo Pacto de Familia con Francia. En 1745 junto a Francia, Nápoles y la República de Génova, firman el Tratado de Aranjuez, por el que se forma una alianza militar para apoyar a Génova contra Cerdeña y Austria en la Guerra de Sucesión Austriaca.


En 1746, Felipe V muere tras una vida de altibajos de melancolía, depresión y bastantes momentos de debilidad enfermiza que, muchas veces, llevaban a sus ministros a sostener las riendas del país, sustituyendo en su labor al Rey. Fue sucedido por Fernando VI (segundo hijo de María Luisa Gabriela) y enterrado en La Granja de San Ildefonso.

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